lunes, 27 de febrero de 2012

Todavía

Mi alma dio un grito de espanto, paralizándose y perdiendo todo tipo de cordura y cordialidad. Las pupilas se me dilataron; las manos, se humedecieron del  vestigio de tu piel, que creí tontamente, se había ido con unos cuantos lavados. Y es por eso, que desde recién caminante, supe que ni el mejor jabón sabe borrar lo dulce de la piel.
Pensé que te había olvidado. Pensé que no recordaba ni tu voz, ni tus garabatos mal dichos, ni tus reproches a las dos de la mañana, mitad curado, mitad sobrio de realidad; pensé que ya no te quería, que no te necesitaba, y que el verte con otra  no me produciría tanta angustia, tanto veneno en la boca: tantas ganas de convertirme en la asesina que solo en pensamientos, siempre fui.

Cristian: todavía te Amo. 

martes, 7 de febrero de 2012

Pero-grullada

Y mirándote así, aquí, feliz, sonriente y enamorada, te repito que podría estar toda una vida entera, de asperezas y cortesías a tu lado… Para siempre.