jueves, 24 de enero de 2013

Momento emotivo

A thousand miles seems pretty far,
But they've got planes and trains and cars
i'd walk to you if I had no other way.
Our friends would all make fun of us,
and we'll just laugh along because we know 
that none of them have felt this way.
Delilah I can promise you
that by the time we get through
the world will never ever be the same,
and you're to blame.

Hey there Delilah
you be good and don't you miss me
two more years and you'll be done with school
and i'll be making history like I do,
you know it's all because of you.
We can do whatever we want to.
Hey there Delilah here's to you,
this ones for you.

Año: 2009.
Situación: camino a mi casa, mirándome los zapatos llenos de polvo.

miércoles, 23 de enero de 2013

Temporada alta de sandías


Mi pudoroso estigma contra el verano me azota de frentón, mientras intento despegar del suelo la zuela de mis zapatos, y los treinta y tantos grados acarician irónicamente mi rostro. Es un chiste Santiago a estas alturas del año, me dan ganas de escupirle en la cara al clima. Debería ser ilegal permanecer en la capital estos meses, el estado debería pegarle a todos los chilenos un pasaje pal sur, pal lado bien austral, en donde se te congelan los huesos, en ese lugar donde respiras hielo, pan amasado, mantequilla, leña, y el único sudor que debería ser aceptado en el cuerpo humano, ese que entre dos se fabrica. Pero si hay algo que odio es a las personas que odian todo, como por placer y hobbie de último momento. Así que, mientras sumergía mi cabeza bajo el agua de la aclorada(1) piscina de mi tía, decidí pensar que ésta asquerosa estación del año debe tener sus cosas "buenas". 
Mi lista es la siguiente: 
1) El refrescante equilibrio térmico que se produce entre el cuerpo humano y el lago, mar, piscina, etecé etecé de algún lugar. 
2) El olor a bloqueador en el cuerpo, especialmente en el cuello y cara.
3) Tener que depilarme por obligación.
4) Comer en la orilla de la playa y/o lago, mojándome las patitas.
5) El grito del vendedor de las palmeritas, o del pan de huevo, o del helado, o de cualquier cosa que se pueda comer...
6) Tomarle la mano sudada a quien camina imparable a mi lado.
7) Usar vestidos holgados y delgados.
8) Hacerme un moño desordenado y feo con absoluta libertad, y que a su vez sea refrescante para la espalda.
9) Andar a pata pelada todo el día, hasta antes de acostarte, cuando me saco la capa de suciedad del piso flotante.
10) Escuchar música mientras como un pedazo gigante de sandia o frambuesas con cremas.
11) Dibujar a esa hora de las siete y media en la terraza, cuando el vientecito empieza a cobrar vida.
12) El color naranjo del cielo despejado.
13) Las nubes blancas que parecen algodón.
14) Usar mi traje de baño nuevo, enterovintageshuerloco(2).
15) Dormir siesta y despertar semi pegoteada al cuerpo del pololo.
16) Despertar de esa siesta y darse besos con lengua bien mojados.
17) Pensar que lo que recién dije estuvo demás.
18) Ver a mi hermana como se asusta cuando se traga una pepa de sandía y le dicen que le crecerá un árbol en la guata.
19) Acompañar a sembrar una de las pepas en la tierra, para ver que crece.
20) El olor a feria.
21) El olor a flores.
22) Los estornudos bien seguidos.
23) Hacer muchos pie de limones y panqueques con manjar, para sentarse en el pastito de la casa a disfrutar de la fresca de la tarde.
24) Ir al Forestal a tomarse un helado del Emporio la Rosa.
25) Ponerse la botella de la bebida helada en la espalda por sorpresa.
26) Tener un amor de verano con el amor de tu vida.



(1) Manera de decir el mucho cloro que contiene el agua de las piscinas, y que me da alergia. Punto negativo del verano.
(2) Manera más "bacán"(3) de describir mi traje de baño que es entero y antiguo.
(3) Cool(4)
(4) Expresión ñoña que me permite agrandar el glosario de terminos RAE (Rodríguez Ahora lo Explica).

domingo, 20 de enero de 2013

""Camarada""


Me enseñaste que los para siempre no son reales. Que las promesas hechas por nosotros mismos no son confiables, no están creadas para florecer entre nuestras voces para la eternidad, para los días de soledad. Cuantos paisajes que en alguna ola, en algún paisaje, guardaron nuestras voces y nuestras risas, nuestros secretos más profundos.
Te fuiste sin mirar atrás. Yo también, por mi parte, borré todo paso que me hiciese volver hasta ti. Ya no nos conocemos, no sé tu nombre, no sé cual es tu color favorito, ni tampoco sé si el helado de chocolate sigue siendo tu favorito. Tenías que arribar. Yo tenía que dejarte ir.
No te extraño, lo juro. No te necesito, realmente no lo hago. Tus consejos, tus garabatos y tus palabras sin mucho contenido siguen en donde las dejé; el basurero del alma sigue lleno. Y aunque está lleno de personas, de cosas, debo confesar que jamás creí que tu serías parte del desecho. Te perdiste, nos perdimos, y no nos quise volver a encontrar. Siempre me decepcionará tu debilidad, tus desastrosos gustos...
Tus ojos pardo, tu piel morena serán el maldito recuerdo que me toparé en un álbum de fotos del año de la pera, cuando las dos seguíamos siendo personitas sin ser la mitad de indecisas, de inseguras. Acepto haberlo superado. Acepto que hoy por hoy ya no tengo fantasmas, que doy pasos seguros por el pasto lleno de meteoritos, sin miedo a que uno se estrelle contra mi pie, mi pierna, que me destroce y haga mil pedazos (aunque much@s lo esperen sentados en su pobre soledad). En todo caso, gracias por tus verbos, y la nada de esfuerzo que alguna vez entregaste. 
Fuiste una grande en mi vida. El pasado se apodera del vocablo, fuistefuisteis, fuimos, fui.