martes, 2 de julio de 2013

El Dialelo

Comer pasas nunca es bueno.
Nunca es bueno tener memoria.
Tener memoria es bodrio como el pasado.
El pasado siempre vuelve al presente.
El presente siempre se encarga de recordar.
Recordar es implacable, es impertinente.
Es impertinente como el ladrido de un perro a mitad de la noche.
A mitad de la noche me tapo hasta la cabeza para no tener miedo.
Para no tener miedo susurro la palabra Jesús entre mi boca.
Entre mi boca guardo besos inadecuados.
Besos inadecuados son los que te doy cuando nos ponemos tras la puerta.
Tras la puerta nos tocamos desenfrenadamente.
Desenfrenadamente es cómo te Amo.
Cómo te Amo, es que intento hacerme una con el olvido.
Con el olvido guardo los pensamientos en una maleta.
En una maleta me desarmo para desaparecer.
Para desaparecer cierro los ojos y así creo que no existo.
Creo que no existo cuando lo olvido.
Cuando lo olvido es porque olvidé comer pasas.
Comer pasas nunca es bueno.
Nunca es bueno tener memoria...