A medida que camino y me caigo, más cosas entiendo.Los rasmillones son parte de la vida. También los pies marchitos, azulosos, perdidos en el calor subterráneo que emana del subsuelo, al suelo, al sub sub cielo.Me siento en la vereda, enciendo un cigarrito, los aspiro como al olor de los alelíes que crecen en la casa vecina y espero. Miro mi celular, observo las fotos guardadas desde hace siglos, espero. Miro mi reloj, bostezo, espero. Pongo mis labios sobre la colilla del cigarrito, lo apretó entre el superior y el inferior, es lo único que he besado desde hace meses, y pienso que todo podría haber sido distinto mientras sigo esperando. Espero. Es-pero. Pero ¿qué? Me pregunto si queda algo por lo cual seguir reconstruyendo el corazón, el alma, y todo lo que emana de él.¿Y si en realidad lo entregué todo y ya no me queda nada más por dar?Me quemo la punta de los dedos. Tiro las cenizas hacia la calle. Un auto pasa a toda velocidad, me roza el cuerpo y no lo siento.
martes, 24 de diciembre de 2013
Sin título
domingo, 3 de noviembre de 2013
Nota Personal
Necesito leer lo que yo quiero, mis libros.
Necesito ver mis series.
Necesito escribir mis pensamientos.
Necesito abrir los ojos y mirar el infinito de mi techo blanco.
Necesito ducharme en la mañana y quedarme bajo el chorro de agua, sin preocupaciones de tiempo.
Necesito trabajar en algo entrete, chori, y un poco más movido que en la biblioteca.
Necesito juntar plata e irme a España.
Necesito témperas, papeles de colores, dibujar porque sí.
Necesito re ordenar mi closet, separar las prendas.
Necesito re ordenar mi mente; aclarar mis ideas ruidosas.
Necesito tiempo: para caminar con la fresca, para aceptar que hay personas que ya no están ni estarán a mi lado, para pensar que quizá hacer ejercicio es bueno, para respirar tranquilamente.
Necesito a Dios junto conmigo.
Necesito ver mis series.
Necesito escribir mis pensamientos.
Necesito abrir los ojos y mirar el infinito de mi techo blanco.
Necesito ducharme en la mañana y quedarme bajo el chorro de agua, sin preocupaciones de tiempo.
Necesito trabajar en algo entrete, chori, y un poco más movido que en la biblioteca.
Necesito juntar plata e irme a España.
Necesito témperas, papeles de colores, dibujar porque sí.
Necesito re ordenar mi closet, separar las prendas.
Necesito re ordenar mi mente; aclarar mis ideas ruidosas.
Necesito tiempo: para caminar con la fresca, para aceptar que hay personas que ya no están ni estarán a mi lado, para pensar que quizá hacer ejercicio es bueno, para respirar tranquilamente.
Necesito a Dios junto conmigo.
martes, 2 de julio de 2013
El Dialelo
Comer pasas nunca es bueno.
Nunca es bueno tener memoria.
Tener memoria es bodrio como el pasado.
El pasado siempre vuelve al presente.
El presente siempre se encarga de recordar.
Recordar es implacable, es impertinente.
Es impertinente como el ladrido de un perro a mitad de la noche.
A mitad de la noche me tapo hasta la cabeza para no tener miedo.
Para no tener miedo susurro la palabra Jesús entre mi boca.
Entre mi boca guardo besos inadecuados.
Besos inadecuados son los que te doy cuando nos ponemos tras la puerta.
Tras la puerta nos tocamos desenfrenadamente.
Desenfrenadamente es cómo te Amo.
Cómo te Amo, es que intento hacerme una con el olvido.
Con el olvido guardo los pensamientos en una maleta.
En una maleta me desarmo para desaparecer.
Para desaparecer cierro los ojos y así creo que no existo.
Creo que no existo cuando lo olvido.
Cuando lo olvido es porque olvidé comer pasas.
Comer pasas nunca es bueno.
Nunca es bueno tener memoria...
Nunca es bueno tener memoria.
Tener memoria es bodrio como el pasado.
El pasado siempre vuelve al presente.
El presente siempre se encarga de recordar.
Recordar es implacable, es impertinente.
Es impertinente como el ladrido de un perro a mitad de la noche.
A mitad de la noche me tapo hasta la cabeza para no tener miedo.
Para no tener miedo susurro la palabra Jesús entre mi boca.
Entre mi boca guardo besos inadecuados.
Besos inadecuados son los que te doy cuando nos ponemos tras la puerta.
Tras la puerta nos tocamos desenfrenadamente.
Desenfrenadamente es cómo te Amo.
Cómo te Amo, es que intento hacerme una con el olvido.
Con el olvido guardo los pensamientos en una maleta.
En una maleta me desarmo para desaparecer.
Para desaparecer cierro los ojos y así creo que no existo.
Creo que no existo cuando lo olvido.
Cuando lo olvido es porque olvidé comer pasas.
Comer pasas nunca es bueno.
Nunca es bueno tener memoria...
lunes, 17 de junio de 2013
-
Usos posibles para una boleta de metro.
1) Marcador de libro: por excelencia, es el marcador de página más fiel que podemos encontrar. El estado te lo cede, "gratis", luego de cargar un monto en particular a tu pase escolar.
2) Libreta telefónica: ¿quiere guardar un número que no le ocupe memoria en teléfono porque no le interesa? La boleta le será útil y fácil, especialmente cuando quiera perderla en un abrir y cerrar de ojos. Usted nada más la da vuelta por el lado en blanco, y anota lo que se le dicte.
3) Agenda: cuando uno es muy desorganizado, éstas sacan de apuro. Después de obtenerla, no la bote. Se dará cuenta que puede utilizarla como recordatorio, o en su defecto, para dejarle una nota a alguien. En este uso, es pareja ideal del masking tape, cinta adhesiva, scotch o escosh.
Si no es suficiente, recuerda que Si tu próxima carga es superior o igual a $3.000 podrás acceder a los beneficios que CLUB METRO tiene para ti.
sábado, 4 de mayo de 2013
Drenaje
Me sirvo el café, y en medio de una conversación conmigo misma, me pregunto por qué y cómo he llegado hasta acá. Me cuesta tanto creerme el cuento. Me cuesta infinidades de lecturas aceptar que el abecedario completo ha pasado una y otra vez delante mi pupila, y el iris, y se ha quedado enredado entre mis pestañas cuando estoy cansada, y las ojeras cumplen la función de almohada para arroparlas. El proceso se convierte en un hábito esplendoroso, uno que se repite tantas veces que parecen déjà vu. Un "tú y yo nos hemos leído con anterioridad".Como pocas veces a lo largo de mi vida, siento el corazón lleno y expectante; el estómago dispuesto a digerir cualquier cosa, a esperar lo mejor de quienes me pueden entregar lo peor. Mi necesaria porción de arte se va colmando paso a paso, piano a piano. Me sigo enamorando de quien ha sido mi eterno compañero, el que no me suelta la mano.Me restriego los ojos. Tierra llamando a Daniela. El café está frío, como siempre.
¿por qué salir o disfrutar con tu compañero sí puedes hacer un trabajo de Literatura Española I?
No hay dónde perderse.
jueves, 2 de mayo de 2013
Encuentros cercanos del primer tipo
Por Daniela Rodríguez
El
primer acercamiento al cine en la vida de los individuos, es un hito. Es un
recuerdo, algo así como una mancha borrosa de colores que visita la memoria de
vez en vez. La primera experiencia podría resultar fascinante o fatal, e
incluso podría definir los gustos y las contemplaciones favoritas a largo
plazo.
La
“primera vez”, no necesariamente se acerca a la primera película. Existe una
millonadas de personas que pisan el planeta tierra que han visto galaxias de
películas, a lo largo de sus temáticas y modo, uno, dos, o tres de. Pero
siempre llega un momento, uno preciso, uno vulnerable, uno incierto, uno
plasmado de subjetividad, que lleva al reencuentro con un antiguo o futuro yo.
Ese preciso momento, el del ensanchamiento de la pupila, la lágrima que corre
hacia el infinito del labio, el corazón a mil por segundo después de una
escena, ese, justo ese momento es a lo que llamaría experiencia.
Para
no recurrir directamente a un yo, e intentar explicar la diferencia que
propongo de manera poco original, hablaré de Luisa. La primera película que
recuerda haber visto a conciencia fue La
Cenicienta, la típica versión de Disney en VHS, con el “holograma de Mickey
en el lomo”. Con cinco o seis años de edad, le impresionaba la maldad de las
hermanastras, carácter aprendido de una madrastra perversa y ahorcable. Aún
así, no provocó mucho más en sus entrañas, y muchas películas que le siguieron,
continuaron en la misma sintonía: un pasatiempo, una entretención momentánea,
etc.
Diferente
fue su primera experiencia. Tenía alrededor de once años, y su papá había
arrendado en el BlockBuster de cerca de su casa, una película con carátula de
aspecto antiguo de título La vida es
bella. Paradójicamente, con ella aprendió que no lo era tanto, pero que en
final de cuentas, después de muchas sumas, restas, divisiones y raíces
cuadradas, dependía de cada uno que lo fuese. Con esa película lloró hasta el
último suspiro, angustiada por el esfuerzo de ese papá que tanto amó, y de la
manera en que a su vida le pusieron fin, sin mencionar el contexto que poco
entendía con respecto al holocausto Nazi, cámaras de gas, mucha gente hacinada,
y un sinfín de cosas que se contraponían con la lucha de Guido por conquistar a
su principessa, de la cual se enamoró
sin titubear ni una, ni una sola
vez.
En
resumidas cuentas, es bueno considerar la diferencia entre algo que viste, y
algo que observaste. Creo que muy es difícil (aunque no imposible) tener una real
y única experiencia con la primera película que se ve. El simpatizar, el sentir
junto con una película, es algo que se da con cierto registro de emociones
culmines, que terminan en el entendimiento, ya sea objetivo o personal, de
ciertos códigos. He ahí, cuando nace la veteranía del cine.
Escrito para Taller de Ensayo. Literatura Creativa, 2013.
miércoles, 24 de abril de 2013
That's how you know you love someone...
No necesito tomar un avión para flotar sobre la tierra. Tengo tu mano, tengo tus dedos entrelazados con los míos, fuertes como muros protectores; una palma que me hace sudar de emoción, de placer, y de muchas cosas a la vez. Tampoco necesito llegar rápido a algún lugar mientras tu voz se reproduzca como lo hace entre mis tímpanos, mientras se hacen música hasta el alma, que hace que brote, que se desboque de lágrimas de felicidad.Quiero que vayamos a Valdivia, los dos, los tres. Recorrer el Calle Calle, darte besos, hacer el amor en alguna cabaña de madera, y sentir la lluvia descender desde el techo hasta el pavimento. Anhelo caminar horas y horas, pelear y reconciliarnos, tirarnos los platos por la cabeza al discutir, y sellar todo con una disculpa, un abrazo. Comer(nos) hasta reventarnos. Cocinarte hasta decir basta. A seguir siendo nosotros como siempre ha sido, como siempre hemos funcionado.Me gusta lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos.
Debería estar estudiando Teoría II. No me importa. Debía decírtelo,
martes, 16 de abril de 2013
Ocio
Uno de los bonitos descubrimientos musicales del año: The Lumineers. Nadie pescó el video cuando lo puse en facebook. No sé que me extraña. Probablemente cuando vengan a Loolapalloza o algún evento magno, o se escuchen las canciones en la radio, a todo el mundo le gustará.
Disfrutaré de mi extraña satisfacción mientras siguen siendo unos anons.
jueves, 24 de enero de 2013
Momento emotivo
A thousand miles seems pretty far,
But they've got planes and trains and cars
i'd walk to you if I had no other way.
Our friends would all make fun of us,
and we'll just laugh along because we know
that none of them have felt this way.
Delilah I can promise you
that by the time we get through
the world will never ever be the same,
and you're to blame.
Hey there Delilah
you be good and don't you miss me
two more years and you'll be done with school
and i'll be making history like I do,
you know it's all because of you.
We can do whatever we want to.
Hey there Delilah here's to you,
this ones for you.
Año: 2009.
Situación: camino a mi casa, mirándome los zapatos llenos de polvo.
miércoles, 23 de enero de 2013
Temporada alta de sandías
Mi pudoroso estigma contra el verano me azota de frentón, mientras intento despegar del suelo la zuela de mis zapatos, y los treinta y tantos grados acarician irónicamente mi rostro. Es un chiste Santiago a estas alturas del año, me dan ganas de escupirle en la cara al clima. Debería ser ilegal permanecer en la capital estos meses, el estado debería pegarle a todos los chilenos un pasaje pal sur, pal lado bien austral, en donde se te congelan los huesos, en ese lugar donde respiras hielo, pan amasado, mantequilla, leña, y el único sudor que debería ser aceptado en el cuerpo humano, ese que entre dos se fabrica. Pero si hay algo que odio es a las personas que odian todo, como por placer y hobbie de último momento. Así que, mientras sumergía mi cabeza bajo el agua de la aclorada(1) piscina de mi tía, decidí pensar que ésta asquerosa estación del año debe tener sus cosas "buenas".
Mi lista es la siguiente:
1) El refrescante
equilibrio térmico que se produce entre el cuerpo humano y el lago,
mar, piscina, etecé etecé de algún lugar.
2) El olor a bloqueador en
el cuerpo, especialmente en el cuello y cara.
3) Tener que depilarme por
obligación.
4) Comer en la orilla de
la playa y/o lago, mojándome las patitas.
5) El grito del vendedor
de las palmeritas, o del pan de huevo, o del helado, o de cualquier cosa que se
pueda comer...
6) Tomarle la mano sudada
a quien camina imparable a mi lado.
7) Usar vestidos holgados
y delgados.
8) Hacerme un moño
desordenado y feo con absoluta libertad, y que a su vez sea refrescante para la
espalda.
9) Andar a pata pelada
todo el día, hasta antes de acostarte, cuando me saco la capa de suciedad del
piso flotante.
10) Escuchar música mientras
como un pedazo gigante de sandia o frambuesas con cremas.
11) Dibujar a esa hora de
las siete y media en la terraza, cuando el vientecito empieza a cobrar vida.
12) El color naranjo del
cielo despejado.
13) Las nubes blancas que
parecen algodón.
14) Usar mi traje de baño
nuevo, enterovintageshuerloco(2).
15) Dormir siesta y
despertar semi pegoteada al cuerpo del pololo.
16) Despertar de esa
siesta y darse besos con lengua bien mojados.
17) Pensar que lo que
recién dije estuvo demás.
18) Ver a mi hermana como
se asusta cuando se traga una pepa de sandía y le dicen que le crecerá un árbol
en la guata.
19) Acompañar a sembrar
una de las pepas en la tierra, para ver que crece.
20) El olor a feria.
21) El olor a flores.
22) Los estornudos bien
seguidos.
23) Hacer muchos pie de
limones y panqueques con manjar, para sentarse en el pastito de la casa a
disfrutar de la fresca de la tarde.
24) Ir al Forestal a
tomarse un helado del Emporio la Rosa.
25) Ponerse la botella de
la bebida helada en la espalda por sorpresa.
26) Tener un amor de
verano con el amor de tu vida.
(1) Manera de decir el mucho cloro que contiene el agua de las piscinas, y que me da alergia. Punto negativo del verano.
(2) Manera más "bacán"(3) de describir mi traje de baño que es entero y antiguo.
(3) Cool(4)
(4) Expresión ñoña que me permite agrandar el glosario de terminos RAE (Rodríguez Ahora lo Explica).
domingo, 20 de enero de 2013
""Camarada""
Me enseñaste que los para siempre no son reales. Que las promesas hechas por nosotros mismos no son confiables, no están creadas para florecer entre nuestras voces para la eternidad, para los días de soledad. Cuantos paisajes que en alguna ola, en algún paisaje, guardaron nuestras voces y nuestras risas, nuestros secretos más profundos.Te fuiste sin mirar atrás. Yo también, por mi parte, borré todo paso que me hiciese volver hasta ti. Ya no nos conocemos, no sé tu nombre, no sé cual es tu color favorito, ni tampoco sé si el helado de chocolate sigue siendo tu favorito. Tenías que arribar. Yo tenía que dejarte ir.No te extraño, lo juro. No te necesito, realmente no lo hago. Tus consejos, tus garabatos y tus palabras sin mucho contenido siguen en donde las dejé; el basurero del alma sigue lleno. Y aunque está lleno de personas, de cosas, debo confesar que jamás creí que tu serías parte del desecho. Te perdiste, nos perdimos, y no nos quise volver a encontrar. Siempre me decepcionará tu debilidad, tus desastrosos gustos...
Tus ojos pardo, tu piel morena serán el maldito recuerdo que me toparé en un álbum de fotos del año de la pera, cuando las dos seguíamos siendo personitas sin ser la mitad de indecisas, de inseguras. Acepto haberlo superado. Acepto que hoy por hoy ya no tengo fantasmas, que doy pasos seguros por el pasto lleno de meteoritos, sin miedo a que uno se estrelle contra mi pie, mi pierna, que me destroce y haga mil pedazos (aunque much@s lo esperen sentados en su pobre soledad). En todo caso, gracias por tus verbos, y la nada de esfuerzo que alguna vez entregaste.
Fuiste una grande en mi vida. El pasado se apodera del vocablo, fuiste, fuisteis, fuimos, fui.
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