domingo, 8 de enero de 2012

Desahogo


Llega esa hermosa instancia en que pienso en nosotros,
y los ojos se me llenan de lágrimas.
Esa instancia en donde miro tus fotos,
y siento que se me sale el alma.
Ese definitivo momento cuando besas impaciente cada una de mis palabras,
y te maravillas frente a mis respuestas,
yo ante tus miradas.
Cuando nos rendimos uno frente al otro,
alzando más que la blanca bandera,
y deshaciéndonos la boca entre maneras y maneras.
Ahí, cuando todo importa realmente poco,
saboreando la sonrisa de lado a lado,
o tu cuello con mis palmas,
tú, mis caderas con fortaleza.
Asustados uno frente al otro,
sofocados por el calor interno que nos acedia;
cuando repites que soy tuya y viceversa;
cuando depositas un Te Amo suavemente en mi oreja.
Ven, ahora, tómame sin procedencia;
acurrúcate al lado mío, arriba, o entre mis piernas.
Escucha sin remedio las sentencias de mi lengua,
jugando con tus deseos,
bailando arriba, bailando de cerca.
Y cuando no exista más luz dentro de la habitación que nos alberga,
sabremos prender fuego sin esfuerzo, 
sin más remedio, ni defensa.