Protector
¿Quién diría que ya ha pasado medio año desde tu último suspiro?
Se acercan las comidas familiares, las que nos mantienen más unidos que nunca, y tu lugar en la mesa se conservará frío e intacto. Tus ojos emocionados no se presentarán para agradecer a Dios, tu voz queda, tu voz profunda no nos deleitará con tus poemas eternos, versos perdidos en tu memoria, esos que aparecían a medida que las letras se impulsaban desde tu lengua, saltando como por un acantilado.
Han sido seis meses ya, Guillermo. Seis meses desde que tu nombre se ha ido convirtiendo en eco ante mi mirada, silencio ante mis oídos. Tu mano arrugada no se estirará para acariciarme la cabeza, para susurrarme cuanto me parezco a tus rasgos, especialmente a los internos.
Han sido seis meses de extrañarte a diario, de recordarte sin recompensa aparente... Pero ya será hora de encontrarnos, tata.
Ya será hora.