miércoles, 14 de diciembre de 2011

Elucidación


Siempre fue difícil mantenerme en pie frente a ti, con toda esa sonrisa tan tuya que murmuraba besos dulces y empalagosas caricias interminables por la noche. Me aterraba tener que hablarte. Me aterraba sentirme tan tuya incluso antes de que abrieras tu corazón, me enseñaras lo recóndito de tus emociones y pensamientos absurdos que gravitaban con inimaginable determinación. ¿Pero qué otra cosa podía hacer yo con semejante luz de noche? Desde que uso la interminable y asquerosa razón, pretendí no negar jamás la evidencia; tus ojos eran fiel reflejo de lo cansado que estabas de tanto rondar sin seguridad. Cruzar el puente de un extremo a otro, con el pasado a tientas por tus pies, queriendo agarrarte, recordarte cuan infecto y vicioso fue haber vivido con la subsistencia en las manos, sin seguridad alguna.

No sé si estará demás recordarte que yo no figuro ser ese pasado. No figuro ni tampoco pretendo ahorcarte con mis actos, pretensiones e inseguridades malgastadas. Solo intento sonreírte, repetirte cuantas veces sea necesario que tuya soy, desde el fondo, hasta incluso más allá de mí.  Porque jamás me preguntaste con vocablos y habla, más con una sola de tu profunda y tierna mirada, fue suficiente y bastó para rasgar el traje de idealista, y entregarte mis sueños, fantasías y deseos, sin titubear ni una sola vez.

Te Amo.